Bultos en los pezones

Nódulo mamario: ¿cuándo hay que preocuparse?

El cáncer de mama es un cáncer que se desarrolla a partir del tejido mamario[7]. Los signos de cáncer de mama pueden incluir un bulto en la mama, un cambio en la forma de la mama, la aparición de hoyuelos en la piel, la salida de líquido del pezón, un pezón recién invertido o una mancha de piel roja o escamosa[1]. En aquellas personas con una propagación distante de la enfermedad, puede haber dolor óseo, inflamación de los ganglios linfáticos, dificultad para respirar o piel amarilla[8].
El equilibrio entre los beneficios y los daños del cribado del cáncer de mama es controvertido. Una revisión Cochrane de 2013 encontró que no estaba claro si el cribado mamográfico hace más daño que bien, en el sentido de que una gran proporción de las mujeres que dan positivo resultan no tener la enfermedad.[9] Una revisión de 2009 para el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE.UU. encontró pruebas de beneficio en las mujeres de 40 a 70 años de edad,[10] y la organización recomienda el cribado cada dos años en las mujeres de 50 a 74 años de edad.[11] Los medicamentos tamoxifeno o raloxifeno se pueden utilizar en un esfuerzo por prevenir el cáncer de mama en aquellos que están en alto riesgo de desarrollarlo. [2] La extirpación quirúrgica de ambas mamas es otra medida preventiva en algunas mujeres de alto riesgo [2] En aquellas a las que se les ha diagnosticado cáncer, se pueden utilizar varios tratamientos, como la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, la terapia hormonal y la terapia dirigida. [Los tipos de cirugía varían desde la cirugía conservadora de la mama hasta la mastectomía.[12][13] La reconstrucción de la mama puede realizarse en el momento de la cirugía o en una fecha posterior.[13] En aquellas en las que el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo, los tratamientos se dirigen principalmente a mejorar la calidad de vida y la comodidad.[13]

Comprobación de los síntomas del cambio de forma de los pechos

El pezón es una región elevada de tejido en la superficie de la mama desde la que, en las mujeres, sale la leche a través de los conductos galactóforos para alimentar al bebé[1][2] La leche puede fluir a través del pezón de forma pasiva o puede ser expulsada por las contracciones del músculo liso que se producen junto con el sistema de conductos. El pezón está rodeado por la areola, que suele ser de un color más oscuro que la piel circundante[3]. El pezón o la tetina también pueden utilizarse para describir la boquilla flexible de un biberón. En los seres humanos, los pezones de hombres y mujeres pueden estimularse como parte de la excitación sexual. En muchas culturas, los pezones de las hembras se sexualizan,[4] o “se consideran objetos sexuales y se evalúan en función de sus características físicas y su sensualidad”[5].
En los mamíferos, el pezón (también llamado papila mamaria o pezón) es un pequeño saliente de piel que contiene las salidas de entre 15 y 20 conductos lactíferos dispuestos cilíndricamente alrededor de la punta. Los marsupiales y los mamíferos euterios suelen tener un número par de pezones dispuestos bilateralmente, desde 2 hasta 19.[6]

Síntomas del quiste mamario

Los quistes mamarios son hinchazones o zonas de tejido más grueso en los pechos. Es posible que sienta un bulto en sus mamas cuando las revise. O una mamografía de rutina puede descubrir un bulto que no había notado.
El tamaño y la forma de los pechos varían, y los pechos de cada persona son diferentes. Están formados principalmente por tejido graso y tejido glandular. El tejido glandular produce leche cuando estás amamantando. Unos diminutos conductos lácteos (tubos) llevan la leche desde el tejido glandular hasta el pezón. Una “cola” de tejido mamario sube hasta la axila.
En las mujeres, los pechos se ven afectados por las hormonas. Cambian de tamaño y forma a lo largo del ciclo mensual y cuando se está embarazada. Esto significa que los pechos pueden sentirse sensibles, pesados y abultados. Esto suele ocurrir justo antes de la menstruación y vuelve a la normalidad una vez que ésta comienza. Es normal que muchas mujeres sientan bultos en los pechos, que aparecen y desaparecen a medida que cambian las hormonas. Pero si aparece un bulto que no desaparece, acude a tu médico de cabecera para que te aconseje.
Aunque la mayoría de los bultos en las mamas son benignos (no cancerosos), estos síntomas pueden ser a veces un signo de cáncer de mama. Por lo tanto, es importante que cualquier síntoma inusual que notes sea revisado por un médico.

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