Muerte del general prim

Muerte del general prim del momento

Juan Prim y Prats, I Conde de Reus, I Marqués de los Castillejos, I Vizconde del Bruch (pronunciación en español:  [ˈxwam ˈpɾim i ˈpɾats]; catalán: Joan Prim i Prats [ʒuˈam ˈpɾim i ˈpɾats]; 6 de diciembre de 1814 – 30 de diciembre de 1870) fue un general y estadista español[2] que fue brevemente Presidente del Gobierno de España hasta su asesinato.
Esta sección necesita citas adicionales para su verificación. Por favor, ayude a mejorar este artículo añadiendo citas de fuentes fiables. El material sin fuente puede ser cuestionado y eliminado. (Mayo de 2020) (Aprende cómo y cuándo eliminar este mensaje de la plantilla)
Nacido en Reus el 6 de diciembre de 1814,[3] Prim era hijo del teniente coronel Pablo Prim[n. 1] Ingresó en el cuerpo libre conocido como los tiradores de Isabel II y tuvo su bautismo de fuego el 7 de agosto de 1834, durante la Primera Guerra Carlista, enfrentándose al partido carlista de Triaxet[5].
En el transcurso de la guerra alcanzó el grado de teniente coronel y se le concedieron dos órdenes de caballería. Tras la pacificación de 1839, como progresista opuesto a la dictadura del general Espartero, fue enviado al exilio. Sin embargo, en 1843 fue elegido diputado por Tarragona, y tras derrotar a Espartero en el Bruch entró triunfante en Madrid con el general Serrano. La regente María Cristina le ascendió a general de división y le nombró conde de Reus y vizconde del Bruch[6].

general serrano

Nunca se ha sabido quién ordenó el atentado contra el general Prim, y a estas alturas, 150 años después del asesinato, parece poco probable que aparezca algún nuevo documento que arroje luz sobre uno de los enigmas más impenetrables de la historia política de España. Hay algo en el caso del entonces presidente del Gobierno que se repitió, casi un siglo después, con el asesinato de Kennedy: la verdad oficial siempre ha estado en duda, la tesis alternativa no ha dejado de tener defensores y circulan teorías conspirativas que apuntan a soluciones estrambóticas que tienen más que ver con la literatura de intriga que con la criminología.
Y, al fin y al cabo, Juana Prim fue un personaje absolutamente romántico, tanto que Galdós le dedicó uno de sus últimos Episodios Nacionales, en 1906, e incluso apareció citada en El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, en referencia a un personaje secundario cuyo padre «había sido nuestro embajador en Madrid, cuando Isabel II era joven y Prim un desconocido». Su carrera militar fue gloriosa – invicto en la Primera Guerra Carlista, reconocido con el fajín de general a los 29 años, héroe de la Batalla de Tetuán en 1860, envió al exilio a Isabel II -, su vida transoceánica y su influencia entre los dirigentes extranjeros, tanto cuando era diputado progresista en las Cortes como cuando se vio obligado a exiliarse por sus roces con los conservadores que rodeaban a la reina.

1870 españa gobierno provisional

El Ejército de Tierra ha querido sumarse a los actos de homenaje al general Juan Prim que han tenido lugar hoy en Madrid, organizados por la Sociedad Bicentenario General Prim 2014.    Estos actos han incluido el descubrimiento de un medallón y una placa conmemorativa en una de las fachadas del Banco de España y, a continuación, un recorrido por el Palacio de Buenavista, sede del Ejército.
La Banda de Música del Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey ha interpretado el Himno Nacional y, posteriormente, dos soldados con uniforme de voluntarios catalanes han depositado una corona de flores.    Tras la llamada a la oración, una escuadra de honor del Regimiento ha procedido a realizar el saludo oficial, dando así por finalizado el acto de homenaje.
En el momento en que sufrió el atentado, el general Juan Prim era presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra, además de residir en el Palacio de Buenavista.    Por ello, las autoridades se han desplazado hoy a la actual sede del Cuartel General del Ejército, donde han sido recibidos por el Jefe del Estado Mayor del Ejército, el general de ejército Jaime Domínguez Buj. Juntos han recorrido las estancias que el general ocupó en su día y donde fue atendido de sus heridas.

wikipedia

Si no hubiera sido asesinado, este militar y político español del siglo XIX probablemente habría caído en el olvido, pero al sumarse su muerte a la poco atractiva lista de teorías conspirativas, no se ha producido el abandono que los historiadores suelen aplicar a los políticos fracasados.
Nació en 1814. A los veinticinco años se unió a los progresistas y se opuso directamente a la dictadura de Baldomero Espartero, por lo que fue enviado al exilio involuntario, pero Juan volvió como soldado y derrotó a Espartero en 1843.
Se dirigió a Puerto Rico, entonces todavía en el difuminado Imperio Español, donde fue Capitán General entre 1847 y 48, siendo todavía un hombre joven. De 1850 a 56 fue diputado en las Cortes españolas. En los debates apenas se hizo notar, pero fracasó en un intento de insurrección en 1866, y tuvo que huir a Inglaterra y de allí a Bruselas. Desde esta ciudad dirigió el movimiento de 1868 que acabó echando del trono a la reina Isabel II de España.
Al regresar con un moderado triunfo a su país, se convirtió en ministro de la Guerra a las órdenes de Francisco Serrano, Duque de la Torre, pero lo anuló para convertirse en un virtual dictador. Ahora comienza la teoría de la conspiración: Fue Prim y Prats quien astutamente consiguió la elección de Amadeo I de Saboya como Rey de España en 1870, pero en ese año su carruaje fue bloqueado en la calle por otros dos transportes, y cuatro hombres armados con rifles dispararon a Prim (que viajaba con dos amigos) casi a quemarropa. Nadie parecía saber lo que ocurría, pero Prim fue trasladado, gravemente herido, a un hospital. Una vez extraídas las balas parecía que sobreviviría, pero fue encontrado muerto en la cama poco después. La versión oficial de su muerte fue que había muerto por heridas de bala, pero el cuerpo fue embalsamado y años después los cirujanos forenses encontraron claras marcas de estrangulamiento en su garganta. La mayoría de los historiadores coinciden en que Prim había sido apagado, seguramente por personas que él suponía eran amigos que visitaban la cabecera.

Comments are closed

Esta web utiliza cookies propias para su correcto funcionamiento. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad